La investigación colaborativa en ciencias sociales parece tautológica. No la va a investigar uno/a solo/
En el campo o en la ciencia de la comunicación, es así o no es.¿Sin interlocutor/a?
Para los que pensamos que aproximamos las tecnologías a esta posiblidad, un gráfico (de Fred Wilson) de la evolución de aplicaciones sociales en Internet, que acompaña a las reflexiones de A. Piscitelli (post de enero de 2008):
- la academia se ha formalizado excesivamente, cogiendo el Aristóteles estructuralista, la ciencia congelada;
- y se ha separado del mundo de la vida y de la acción, lo que le deja deficitario en muchos sentidos (o sentido)

La evolución de aplicaciones retira el marchamo personal, que esconde el duro corporativismo en este gráfico y tira hacia discurso más incoativo, entrecortado,;pero menos monótono, más grupal o comunitario (en las múltiples zonas de las redes sociales).
A lo largo de los meses en Filosofitis se han seguido reflexiones sobre la interfaz, la arquitectura y al final la imagen social de este nuevo discurso colectivo, que al principio parecía sólo amplificado y ahora reconocermos intertextualizado por los enlaces. Pero dando un paso más habría que hipermedializarlo, con la diferencia que en el hipermedia, el discurso convergente se fragmenta y adapta a cada lenguaje. Sin embargo aquí la redacción convergente está dislocada y es plural. Mostrando sólo en algunos usos de la arquitectura de la red, las múltiples caras de sus comunidades (tema ya analizado en los grupos en Flickr y que la catedra investiga ahora en Facebook.)
Con permiso de los expertos, en estas líneas se ha cuestionado si la comunicología como los especiales de Razón y Palabra que comenté en este mismo blog puede llegar a consolidarse y aceptarse si no consiguen algo así como una comunicografía, entendida como un discurso digital si no social, al menos más plural y menos corporativo o personal como lo era hasta ahora.