Un problema del pensamiento digital es que debe hacerse con metodologías líquidas, revisadas y ajustadas durante el proceso, como aquel viejo dicho de que la informática es que como un avión en el que vamos completando el fuselaje ¡en pleno vuelo! La fenomenología es un proyecto de comprensión e interpretación bastante más allá de los datos aparentes y las supuestas percepciones.
Así lo suele contar Alejandro Piscitelli del que recomiendo todo Fenomenologías del Presente en su blog.
Mientras ajustábamos tuercas y tornillos, cada vez que armábamos grupos en Facebook, mientras socializábamos (y nos autosociabilizábamos) en el manejo de las herramientas que forman su constelación, íbamos al mismo tiempo tomando partido por una fenomenología del presente siguiendo las huellas de grandes del metier como fueron Harold Innis y Marshall McLuhan, cofundadores de la escuela de Toronto, e inspiración señera de la cátedra a lo largo de estos 3 lustros.
Pero al mismo tiempo entablábamos conversaciones cada vez mas íntimas y profundas con analistas y amantes (y ocasionales detractores) del universo digital como son Alessandro Baricco y Clay Shirky, Steven Weinberger y Howard Rheingold, Sherry Turkle y Nicholas Carr, James Paul Gee y Manuel Castells, Henry Jenkins y Lawrence Lessig, Tim O'Reilly y Janet Murray, asi como con decenas de otros digerati que nos obligaron a definirnos, a rediseñarnos ontológicamente, a politizarnos a favor de un tipo de experiencia, a optar.
Porque debimos elegir entre seguir atados al paradigma del consumo cultural o tratar de reaprovechar las nuevas oportunidades ofrecidas por el paradigma hipertextual, las problemáticas abiertas por el Procomún, y la revaloración de la cultura de los fans y participantes, cuando de conceptualizar la revolución alfabetizadora en marcha se trataba.
Pero al mismo tiempo entablábamos conversaciones cada vez mas íntimas y profundas con analistas y amantes (y ocasionales detractores) del universo digital como son Alessandro Baricco y Clay Shirky, Steven Weinberger y Howard Rheingold, Sherry Turkle y Nicholas Carr, James Paul Gee y Manuel Castells, Henry Jenkins y Lawrence Lessig, Tim O'Reilly y Janet Murray, asi como con decenas de otros digerati que nos obligaron a definirnos, a rediseñarnos ontológicamente, a politizarnos a favor de un tipo de experiencia, a optar.

Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados