Categorías de la modernidad como espacio, tiempo y competencia llevan a Hendy a plantearse la modernidad de la radio como medio de comunicación de masas. (tercera entrada sobre fragmentos de Hendy 2000)
Hablando de la radio en general se entiende como un medio temporalizado. Recibe una coherencia prestada de unos momentos de escucha determinados. Se ve la radio como la televisión: en flujos más o menos continuados de "estoy viendo la tele" (Williams 1974, Fiske 1978: 166-167, Goffman 1980: 162-165). Hasta los sistemas actuales para saltar de canal Hendy encuentra una escucha más fidelizada de un programa a otro de radio, más que el zapping entre canales en la recepción televisiva. Entre los autores de estudios culturales está más extendida la idea de que la radio no sólo sigue los ritmos vitales, sociales sino que también los amolda y los crea.
Otra condición para la recepción radiofónica es aceptar su construcción del lugar. Se socializa un espacio público sonoro, si muchas similitudes icónicas (sonoro-representativas) pero similar a los fondos sonoros del deporte, de la información.... en programas audiovisuales. La diferencia se encuentra en una mayor localización de los espacios radiofónicos. Este interiorismo radiofónico reviste los espacioes profesionales y domésticos.
El sentido moderno de poder, lo reduce Hendy a capacidad, potencia del medio radio. Lo resume en los modelos institucional y empresarial: el público, que no lo ve como pro-gubernamental, lo trata como paternalista, de servicio público o informativo y el modelo que no tiene nada que decir sino hacer dinero, que llama modelo populista, comercial o de entretenimiento (Tolston 1991).
Quizá pese aquí la formación historiográfica del autor, que no se ocupa en este capítulo 4 de la competencia del oyento y lo deja para la visión cultural general.


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