Entre las interesantes memorias de sus cursos de doctorado en el blog Teoría hipertextual de Lluis copio y pego su reseña de
“La Universidad sin condición” una conferencia pronunciada originalmente en la Universidad de Stanford (California) en 1998. En ella Derrida reflexiona sobre el papel que tiene y el papel que debería ocupar la Universidad en la sociedad del presente y del mañana. Propone una universidad en la que no solo se practique la libertad académica sino una libertad incondicional, que le permita decir públicamente su opinión en todos los campos que exigen una investigación y un saber de verdad. La universidad debe hacer profesión de la verdad. En la sociedad tecnocrática, virtual, de las telecomunicaciones… en la que vivimos, se hace necesaria una reflexión acerca del papel de las Humanidades. Las Humanidades siempre tendrán que ocuparse de la teoría, un lugar en el que el estudioso profesa un estratégico como si. Este es el trabajo del profesor que realiza una especie de promesa, un acto performativo, relacionado con la fe, y no constatativo relacionado directamente con el saber. Derrida en este punto realiza un análisis de lo que significa el trabajo. De la necesidad de producir para alcanzar el rango de trabajador, de la situación del estudiante y del becario frente al trabajo… pero el trabajo no se reduce ni a la actividad del acto ni a la productividad de la producción aunque a menudo se confunden estos términos. Hoy en día sabemos mejor que nunca que una ganancia de producción puede corresponder a una disminución de trabajo.
Nombra el libro de Jeremy Rifkin “El fin del trabajo”, en el que se postula una disminución cada vez más acelerada de la necesidad de mano de obra debido a las nuevas tecnologías, y presenta un futuro en el que el trabajo estará en manos tan solo de los intelectuales y de los profesores. Derrida hace notar la incoherencia de esta tesis con la cantidad de profesores de Humanidades en paro y la creciente marginación de tantos empleados a tiempo parcial, todos ellos infrapagados y marginados en la universidad, en nombre de lo que denomina la flexibilidad o la competitividad. Curiosamente la realidad de la situación del trabajo en el mundo globalizado de hoy día, es un terrible descompensación e injusticia más trágica en números absolutos de lo que lo ha sido nunca en la historia de la humanidad. Ésta jamás ha estado tan lejos de la homogeneidad mundializada: un amplio sector de la humanidad está sin trabajo allí donde querría tener trabajo o más trabajo, mientras que otro sector de la humanidad tiene demasiado trabajo allí donde querría tener menos, incluso acabar con un trabajo tan mal pagado en el mercado.
Finalmente Derrida termina su intervención con siete tesis sobre el papel que deberían desempeñar las nuevas Humanidades:
1- Trataría de la historia de lo “propio del hombre” opuesto a los rasgos propios de lo animal, y por consiguiente tendrán qué decir en cuanto al Derecho humano y los llamados “crímenes contra la humanidad”.
2- Trataría la idea de soberanía relacionada con la incondicionalidad que se le supone. Esto no solo afectaría al derecho internacional y a los límites del Estado-Nación y de su presunta soberanía, sino también a la utilización que se hace del mismo en unos discursos jurídico-políticos que conciernen al sujeto ciudadano en general.
3- Trataría la historia del “profesar” y de la “profesión” del profesorado.
4-Trataría de historizar el concepto de literatura, el concepto de obra, de autor, de firma, de lengua nacional y de su derecho a decirlo todo (o a no decirlo todo) que funda la idea de soberanía incondicional que invoca la universidad.
5- Estamos asistiendo al fin de una determinada figura del profesor y de su supuesta autoridad, de manera que las nuevas Humanidades deberían problematizar la historia de la profesión y de la profesionalización del profesorado.
6- Tratarían la historia del “como si” y sobre todo, la historia de esa preciada distinción entre actos preformativos y actos constatativos, y hallar los límites de esta distinción.
7- El último punto cuestiona la posibilidad precisamente de que sea viable esa esperada universidad sin condición, ya que esa misma incondicionalidad dota de un poder a la universidad que rápidamente es aprovechado por los grandes capitales y los aparatos del estado para sus propios fines condicionándola de nuevo. No obstante debe ser éste el gesto que rija a las universidades en general y a especialmente a las Humanidades
Jacques Derrida
La universidad sin condición
El principio de razón y la idea de la universidad (gracias a Horacio Potel que mantiene Derrida en castellano


jose
1 jun 2007 | 08:30 PM
Atopo, (se cadra entendo mal), certo paralelismo na esponxa de Bachelard e o "como si" de Derrida. De fondo, entendo eu que está o problema ontolóxico e a duda metódica. E pregunto, ¿é realista pensar que o suxeito pode aprehender o onto sen ser aprehendido por el, ou pola contra é idealista?
Sentaríame no regazo de Derrida. Comentar respecto ó punto 7 que entendo a universidade como unha interacción sociocomunicativa entre suxeitos (perdón polas redundancias) con distintos grados de organización. Entendo que a universidade sen condición pasa por que os suxeitos xoguen sen condición e sen condicionar.
¿Pode o suxeito xogar sen condición e sen condicionar?.
Ricardo Mena
4 jun 2007 | 02:02 PM
Jose,
Concordo com teu post mais não acredito que o sujeito não se seixe condicionar pois já o é desde que nasce.
Derrida procura também alertar para a liberdade das universidades, como entidades imparciais e que deverão unicamente procurar a verdade.
O problema maior é que sendo as universidades dirigidas por pessoas vão estar sempre condicionadas a algo mas penso também que se poderá conseguir uma procura incessante de independência.
Sinto que nos próximos tempos o papel da universidade vai procurar a sua essência no passado: a autonomia e liberdade de pensamento
jose
4 jun 2007 | 07:56 PM
Eu concordo moito contigo Ricardo; non afirmaba senón que preguntaba á procura de discusión.
A verdade, o coñecemento, é o máis importante. A cuestión é que cousas nos está parecendo importante coñecer e cales estamos obviando ou desestimando.
Espero que nos próximos tempos procuremos as cousas boas do pasado e que os vínculos que se establezan non repercutan na autonomía e a liberdade das Universidades.
Así e todo, creo que a formación que recibimos apunta nunha dirección ¿non?
dan3
7 jun 2007 | 12:02 PM
terrible si coincidimos más en que esto apunta a una fabricación de títulados al servicio del modelo industrial-comercial caduco