6. Postmodernidad y postmodernismo
Postestructuralismo Algunos autores que puede ser calificados sin gran aprieto como estructuralistas en sus primeras obras pero en su madurez pasan a escribir en los setenta títulos como S/Z o La muerte del autor (R. Barthes), Palimpsestos, la literatura en segundo grado (G. Genette), Obra abierta, Lector in fábula, Apocalípticos e integrados o Los límites de la interpretación (U. Eco). Son ensayos o textos fronteras en los que se puede entrever que los corsés científicos tienen fisuras a los que los teóricos escapan. Entre los postestructuralistas se citar más específicamente Louis Althusser, Julia Kriseva, Jean Baudrillard, Judith Butler, Félix Guattari, Frederic Jameson, Sarah Kofman, Jacques Derrida (deconstruccionismo)...
Debate sobre el metdo científico Fórmulas directamente centradas en el método o en los límites de la investigación científica son expuestas, desde distintas disciplinas, por Karl Popper, Thomas Kuhn, Imre Lakatos o Paul Feyerabend. En sus textos no sólo hay una crítica a los abusos metodológicos. También expresan su vocación y su amor por la ciencia.
Postmodernidad Pudiendo haber sido cualquiera de los anteriores, me parece que el origen del pensamiento postmoderno (contemporáneo a sus manifestaciones artísticas) se encuentra en el informe sobre el estado de la ciencia, del saber que presenta a un ministerio en 1979 Jean-François Lyotard bajo el título la condición postmoderna.
Dos perspectivas divergentes suelen entenderse como postmodernidad Uno los consideran un tardo o supermodernismo. un modernismo ilustrado, racionalista, etc. que en sus últimas manifestaciones se vuelve irracionalista, escéptico... Así lo califican tanto los funcionalistas como los culturalistas. Para los funcionalistas, no se trata más que de una disfunción de los sentimientos, de un emotivismo o infantilidad que se percibe en las culturas populares contemporáneas y que en algún momento deberán volver al cauce de la historia y del sentido común. Para culturalistas comoFredric Jameson">Frederic Jameson, se trata de un cáncer del consumismo como expone en sus análisis de la arquitectura y del arte postmoderno.
El posmodernismo es una estética actual reconocible en obras singulares de grandes ciudades. Con cierto aire high tech o quizá grandilocuente en su arquitectura, acepta el plagio, el reciclado, la serie sin grandes complejos por su artisticidad. En muchas otras artes, incluída la poesía y la música; expresada por críticos o filósofos, el posmodernismo reconoce su gusto por lo popular, por lo cómico en una expresión frecuentemente irónica de lo que llamamos realidad.
Enfocan de modo peculiar el mundo de la obra y la personal relación del espectador, a veces interno y manipulador, por explícito deseo de los autores. Más bollante en los 90 que en la actualidad, el postmodernismo se propuso como un nuevo estado cultural naciente, que no parece haber llegado a formular una base teórica suficiente. Es posible que tampoco hayamos sabido entrever las obras continuadoras del conceptualismo, del arte de acción, el body art, el land art, el apropiacionismo en tantas estéticas que se han presentado como su epígonos o continuadoras desde entonces.
Quizá no hayan sido completos o brillantes, pensadores y artistas posmodernos han enseñado nuevas formas de mirar, de estar en otros espacios, de relacionarse. Algún antropólogo dice que parte de nuestro problema de expresión es que nos encontramos en el acabamiento de las potencialidades de lo que daba de sí la civilización greco-judeo-romana-cristiana-musulmana. Que la modernidad ha llevado aquellos ancianos principios a sus últimas consecuencias. Nos encontraríaos entonces como en un Nuevo Paleolítico, enfrentados a rehacer la comunicación y la sociedad con nuevas posibilidades (también tecnológicas). La postmodernidad, particularmente las estéticas postmodernistas sólo han aparecido para ponernos ante un nuevo nomadismo personal y cultural. Quién sabe...
Actualizo con una explicación del profesor de Filosofía en Coslada, Pedro Jiménez Guiijarro: Filosofía postmoderna.
La identificación de concepto posmodernidad en filosofía y cultura como una entidad distinta del modernismo, y el esclarecimiento de los vínculos entre ambos, es una cuestión aún abierta en la teoría contemporánea. La crítica de las nociones lineales de la historia ha llevado a sus partidarios a definir como posmodernos autores del siglo XIX —sobre todo Friedrich Wilhelm Nietzsche— y aún de la Antigüedad clásica —Protágoras, Gorgias, Isócrates y otros sofistas—. Este artículo examinará brevemente los precursores, pero se concentrará en la producción teórica relacionada de manera más o menos directa con la crisis del estructuralismo en los años 1960. La idea de un pensamiento postmoderno ha sido fuente de arduas discusiones y aún lo continúa siendo. Una de las fuentes de esta discusión se encuentra en que no es capaz de definirse en términos precisos, pues son el resultado de diferentes ideas, pensamientos y percepciones en los distintos campos de la cultura occidental. Así en el campo científico, la teoría de la relatividad y posteriormente la física cuántica, revolucionaron la física gravitacional newtoniana y la forma de interpretar el universo. Del mismo modo lo han hecho en el campo filosófico. En la ciencia ha sido muy importante la enunciación del Principio de incertidumbre de Heisenberg, nombre que define una de las mayores características del pensamiento postmoderno así como las consecuencias del teorema de Bell. Lo mismo ha ocurrido en el área de la psicología y de la psiquiatría con el devenir del psicoanálisis. Aunque Freud ha sido siempre tratado como un autor moderno en el sentido que si bien critica algunos aspectos de la cultura moderna -especialmente en El malestar de la cultura- algunos de sus seguidores como Laing y Lacan se han deslizado hacia planteamientos posmodernos. El filósofo italiano Gianni Vattimo define el pensamiento postmoderno con claridad: en él lo importante no son los hechos sino sus interpretaciones. Así como el tiempo depende de la posición relativa del observador, la certeza de un hecho no es más que eso, una verdad relativamente interpretada y por lo mismo, incierta. El modelo determinista de la causalidad, de la verdad de un sujeto fuerte al estilo de Hegel, Kant e incluso Marx y el planteamiento del tiempo lineal como el de Leibniz son puestos en tela de juicio. En la literatura el posmodernismo -no confundir con posmodernidad- provocó la fusión del espacio y del tiempo en la narración y la percepción difusa de la realidad, así como los distintos puntos de vista del o de los narradores, junto a la simultaneidad de los géneros, especialmente en la novela, llevó a la ruptura de las técnicas clásicas, abolidas por una absoluta libertad tanto en estilo, forma y fondo. La literatura de imágenes donde la realidad y la ficción comparten el mismo espacio-tiempo se asemeja a la cinematografía, donde los dibujos animados comparten los mismos lugares y la misma vida que los actores de carne y hueso. La postmodernidad, por más polifácetica que parezca, no significa una ética de carencia de valores en el sentido moral, pues precisamente su mayor influencia se manifiesta en el actual relativismo cultural y en la creencia de que nada es totalmente malo ni absolutamente bueno. La moral postmoderna es una moral que cuestiona el cinismo religioso predominante en la cultura occidental y hace énfasis en una ética basada en la intencionalidad de los actos y la comprensión inter y transcultural de corte secular de los mismos. Es una nueva forma de ver la estética, un nuevo orden de interpretar valores, una nueva forma de relacionarse, intermediadas muchas veces por los factores postindustriales; todas éstas y muchas otras son características de este modo de pensar. Uno de los síntomas sociales más significativos de la postmodernidad se encuentra en la saga de películas Matrix, donde el realce de la estética y la ausencia de culpa causal, unidos a la percepción de un futuro y una realidad inciertas, se hacen evidentes. Otros ejemplos más relevantes los encontramos en Blade Runner, Irreversible y un ejemplo español de culto Smoking Room. En todos ellos observamos un preeminencia de los fragmentos sobre la totalidad, ruptura de la linealidad temporal, abandono de la estética de lo bello al estilo kantiano, pérdida de la cohesión social y sobre todo la primacía de un tono emocional melancólico y nostálgico. Los pensadores más destacados de las corrientes posmodernas son Jean Baudrillard, Jean-François Lyotard, Jacques Lacan, Michel Foucault, Gianni Vattimo, Jacques Derrida, entre otros.
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1 comentario
...culturales-y-textos-recientes">evolución de estos estudios culturales)
d) postmodernismo
e) <a href="http://www.lacoctelera.com/infovis/post/2006/10/30/4-5-constructivismo...
7 ene 2007 | 01:55 PM
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