La Coctelera

¿qué hacen las redes?

e-[investigaciones de la comunicación]

5. Interpretación y tipos de lectura/lectores

A mi sentido común (y a larga tradición que me ha educado) le parece que un texto se puede leer o interpretar de tres maneras muy generales: en directo, en profundidad o en versión libre, que es como a uno le da la gana.

1. De acuerdo, con las indicaciones que los autores y editores dejan claramente registradas en el mismo texto (copyright, manual de estilo, criterios editoriales...) se entiende el sentido directo, de algo que se ha dicho o se ha dejado escrito de algún modo. No sé cuántos piensan que este sentido es el que está ahí delante, en el papel, en la pantalla, sin más. Que una/o lo capta en seguida, con una razonada lectura visual y/o literal, y ya está: EL sentido DEL texto!

Soy más de la opinión de que este tipo de textos no es frecuente, por más que se intenta muchas veces, entre redactores de instrucciones de aparatos, legisladores bienintencionados, científicos clarividentes ...
Si hubiera una mayoría de este tipo de lectores, probablemente serían más claros muchos textos. A pesar de ello, nuestros asuntos "del día de cada día" no son tan metafísicos, ni mistéricos como parecen muchos textos (por falta de cohesión, de expresión, de intencionalidad, errores de referencia, etc.)

2. Una lectura experta -además de lo explicito y compartido- distingue asociaciones, alusiones, insinuaciones. Captamos con más facilidad un segundo plano de los sentidos de un texto cuanto mas conocido, de tema familiar o cercano nos resulta. A los ojos acostumbrados en estos textos aparece parte del tejido del contexto / cotexto: lo que matiza la línea argumentativa o narrativa impresa en directo con la información.

¿Quiénes interpretan así? No los que comparten una cultura sin más. Sobre todo, los que proceden de formaciones compatibles, comunicadas, y siguen referencias y actualizaciones análogas o parecidas. Como ocurre en grupos y en comunidades virtuales.

3. El tipo más "ácrata" (anárquico) de lectura utiliza el texto como terreno de juego y de creación, independientemente de los objetivos de sus autores. Así leen los críticos y los que practican la deconstrucción. Pero no es algo de la última vanguardia. De estos asuntos ya se hablaba cuando ha estado a la orden del día la manipulación y la desinformación, cuando se cuestionaba la publicidad o se subrayaban los efectos perversos de algunas interpretaciones jocosas de caros anuncios; y, en general, siempre que nos acercamos a los intereses y los valores sociales, como la libertad y la expresión.

A todos esos grandes temas de fondo, que no pueden tener un único horizonte de referencia, para cualquier época les queda pequeña la expresión o les sobra la interpretación. El sentido mútliple, revisado y revisable viene a manifestar que cada cultura tiene sus propias expresiones. Pero que las expresiones se quedan cortas para las posibilidades culturales que apuntan (en su época y en las siguientes).

Entres los lectores de tipo deconstructivista, tenemos juegos o recuperanciones postmodernas de la infancia. Otras veces el humor, la sátira o las formas menores esconden enmiendas de envergadura, utopías para seguir pensando y contruyendo cultura. La ambigüedad constructiva e interpretativa caracteriza texto y crítica en el límite de lo que un científico puede compartir con los demás.

En una imagen, la pirámide invertida podría ser suficiente expresión de la lectura directa, el análisis contextual y la interpretación en profundidad o correctiva.

Los tipos de lectura se encuentran clasificados en cuatro niveles en la exégesis de tradición judía. Comenta Lisa Block de Behar:

del nivel más accesible al menos accesible: el sentido literal: pshat; el sentido alusivo: remez; el sentido del Midrash o propiamente exegético: drash, de darosh, "búsqueda", "interrogación", "exigencia"; y por último, el sentido secreto, esotérico o místico: sod. Totalmente ausente del texto (ni vacío, ni laguna, ni cuestión), sod constituiría un texto en sí mismo, casi otro pshat; una evolución interpretativa que repite el infinito (Ein sof, una existencia que se niega (no existe o así existe). Precisamente las iniciales de estos cuatro términos forman el acrónimo pardés, la palabra que designa el jardín y de la que deriva -etimológica o imaginativamente- paraíso. La recuperación edénica estaría "prescrita".

En la tradición cristiana, también se habla de tres o cuatro niveles de lectura (según como se extienda el tercer nivel, s Agustín de Hipona en webdianoia, s Jerónimo en esp-wikipedia). También entre los clásicos grecolatinos, en el renacimiento y en las poéticas que los retoman (neoclasicismos) los tipos y opciones de los lectores o espectadores se exponen de modo análogo.

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