Cada fenómeno comunicativo procede de antecedentes históricos, se construye en una sociedad y se disfruta o participa individualmente (Bordieu 2000: 155; Prado y otros, 2003 para fenómenos musicales).

Puesto en este orden el fenómeno se identifica inicialmente en la comprensión de diferencias y características propias.

Es muy larga y compleja la historia de la comprensión, desde las más antiguas escuelas de traducción y de interpretación. Una versión filológica y filosófica posterior al romanticismo alemán pretende dotar a estas tradiciones anteriores del estatuto científico (Gadamer por Luis Enrique de Santiago Güervós).

El peso de la sociedad en el consumo y el papel directivo de la industria cultural es la variante critica del marxismo interpretativo expresado por los filósofos de la Escuela de Frankfurt (en Boulesis). Más conocido Adorno y Horcheimer, no hay que olvidar los estudios de la percepción y el lenguaje, la imagen y el aura o los nuevos sentidos del arte con la reproducción técnica, la seriación... que desvela el menos conocido Walter Benjamin. (guión sobre esta escuela en el programa de teoría de la UCM)

Un divulgador de éxito de esta ideas es Marcuse (antes fenomenólogo y freudiano). Recibe un indudable impulso social con la revolución generacional de finales de los sesenta y con más éxito que Sarter puede ver cómo se convierte en eslóganes de las masas universitarias de distintos paises algunas la crítica de la represión sexual, de la razón técnica o del pensamiento unidimensional. Una aportación diferente y crítica que se difunde bien en el mercado de la cultura (en este caso como mercancía crítica frente a la mercancía capitalista).